Esta es la historia de un hombre que está perdidamente enamorado de una mujer, por la cual es capaz de sacrificar todo cuanto hace en el día a día. Las cosas que habitualmente lo mantienen ocupado y las consecuencias que paga por haber alterado su rutina. Dicho hombre le escribió a la mujer en cuestión, a modo de carta y, si se quiere de reclamo, lo siguiente:
Querida mía:
Por pensar en vos...
... no ingiero alimentos
... no ingiero bebidas
... no consumo tabaco
... no me higienizo
... no duermo
... no me entretengo ni me divierto
... no voy a trabajar
... salí a caminar a la madrugada en pleno invierno
... no leí, vi ni escuché las noticias
... no fui a pagar los servicios
... no fui al bar con mis amigos
... no vi el superclásico en la televisión
En consecuencia...
... me estoy cagando de tengo hambre
...me estoy cagando de tengo sed
... tengo ganas de fumar
... huelo peor que la mierda muy mal
... tengo sueño y mucho
... estoy aburridísimo
... me suspendieron sin paga en la oficina
... me cagué de tuve mucho frío
... no se que carajo pasa en Argentina y el mundo
... me cortaron el agua, la luz, el gas y el teléfono
... mis amigos me tildaron de calzonudo
... no se como salió Boca
Te quiere
Juan
Tiempo después de aquella carta la mujer le escribió una carta a su enamorado:
Querido mío:
Quiero disculparme por esta falta mía de atención. Así que para eso te propongo que nos encontremos, algo así como una cita, en aquel lugar en que nos dimos el primer beso, al mediodía del 30 de Febrero. Escribime si estás de acuerdo para confirmar.
Te quiere
María
Y el novio mandó la respuesta:
¡ Pedazo de yegua!
¡¡¡ El 30 de Febrero no existe y aquel lugar en que nos besamos por primera vez (una plaza) hoy no existe y el espacio está ocupado por un edificio de oficinas de treinta pisos!!!. ¡¡¡ Me cagaste Jugaste con mis sentimientos, no quiero volver a saber más nada de vos!!!.
No te quiere más
Juan
--- CLAUDIO ---
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