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61.
Cercos perimetrales.
Dispuestos para proteger y asegurar el
desarrollo y crecimiento, de ambos lo suficiente, de las especies vegetales
(generalmente árboles, arbustos y florales) recién plantados. Aun sin existir los actos
vandálicos (nunca lo hicieron) en la sociedad de las hadas, esos cercos, la
mayoría con varillas de madera, son necesarios para evitar que resulten, por
ejemplo, golpeados por un animal terrestre en veloz carrera o algún que otro
desastre y, como consecuencia, sean arrancadas las especies de su
emplazamiento.
62.
Vendedores ambulantes.
Están en movimiento durante diez u once horas
diarias cada día hábil, desde las ocho horas en punto, en cada lugar habitado
del suelo insular (es lo mismo en todo el mundo), y siempre están cargados de
trabajo. Representan la mejor de las opciones para las viviendas solitarias y aquellos
caseríos y parajes que, a consecuencia de su escasa población, carecen de
comercios, aun de aquellos que, como los del sector alimenticio, proveen los
elementos de la canasta básica. Entre la oferta que llevan estos vendedores “puerta
a puerta”, quizás los principales sean las velas y sahumerios, el carbón
vegetal, unos pocos productos cerealeros, el pan, las flores, comida para
animales, artesanías hechas con productos naturales, productos lácteos sólidos,
leche, alimento no perecedero, cigarrillos, semillas y golosinas. Se estima que
los vendedores ambulantes pueden llegar a recaudar unos novecientos soles cada
día de trabajo, unos dieciocho mil al mes.
63. El “fiado”
Siempre vigente a la hora de adquirir un determinado
producto o bien, de primera necesidad o no, algo que pone en evidencia y de
manifiesto la importancia y el enorme valor que as hadas dan a la palabra. De
esa forma es posible encontrar algunos comercios, dentro y fuera de los mercados
centrales, en los que los dependientes dejan constancia escrita el nombre de
los compradores cuyas deudas pueden sobrepasar tranquilamente, en algunos
casos, los mil soles, que puntualmente pagan durante los primeros tres o cuatro
días de cada mes. El fiado es para las
hadas tan antiguo como el comercio mismo, habiendo surgido miles de años atrás,
incluso antes del Primer Encuentro, como una de las muchas de mostraciones de
confianza por parte de aquellos primeros mercaderes que se hubieron de
establecer en los poblados primigenios.
64. Los
astros.
Como las sociedades humanas antiguas, la
importancia que otorgan las hadas a las posiciones y movimientos de la Luna, el
Sol, los cometas, estrellas y cuanto astro y cuerpo celeste hubiese en el
firmamento. En su momento fue de gran ayuda para confeccionar el calendario
antiguo que había sido asimilado por otras especies elementales, y hoy, como
ayer, les ayudan a orientarse en los viajes largos por agua, para la navegación (principalmente por océanos y mares), y por
aire; para conocer con una exactitud casi total cuando dar inicio a la
temporada de una determinada cosecha e incluso para predecir algunas catástrofes
naturales (algo para lo que también se valen de su instinto), entre otras
aplicaciones. A ese respecto, para los estudios e investigaciones en materia de
astronomía, es que cada uno de los países tiene observatorios con la tecnología
y equipos de punta.
65. Caminos
que corren por dentro de cerros, montes y montañas.
La segunda cordillera más extensa del mundo segmenta en dos mitades a la región del Este (Los
Islotes del Lago del Cielo) y el único quinteto de pasos naturales que
conectaba las dos partes estaba bastante distanciado entre si. Transportar
cualquier mercancía y otras cargas había sido un gran problema económico,
logístico y de organización, de modo que recurrieron a varias soluciones
alternas, y una de ellas fue construir un camino de ocho mil quinientos
veintinueve metros de extensión en línea recta por trece de circunferencia, por
dentro de una enorme montaña de seis kilómetros y cuarto de altura por siete
punto cuatro de base. Esta grandiosa
obra de ingeniería, desarrollada a lo largo de cinco años, demandó la
intervención de un total de dos mil trescientos veinticinco operarios,
principalmente del Consejo IO, y la inversión de dos mil setecientos noventa
millones de soles. Esa obra, cuyo nombre es “Camino del Pico Seis” (porque las
montañas tienen un número en esa cordillera), es hoy uno de los orgullos del
reino insular.
66.
Transporte acuático.
El uso de góndolas, canoas y barcazas
ligeras, a veces también balsas y goletas, para mover mercancías, provisiones y
suministros, sin tener en cuenta la distancia a recorrer, por cursos de agua
menores tales como canales de navegación naturales, arroyos y riachos. Son muy útiles
para el acarreo hasta los muelles locales y los pueblos costeros.
67. La
atención masculina para con las mujeres.
Gestos galantes y caballeros de los más
variados, en calidad y cantidad, por parte de los hombres. Entre los más
habituales, y tal vez los más antiguos, están el cederle el paso a una mujer al
entrar a o salir de algún lugar, arrimarle una silla alrededor de la mesa,
disponer de una prenda de vestir propia sobre una superficie en malas
condiciones, ayudarla a subir o bajar de un carruaje, acompañarlas hasta su casa
una vez que concluye algún paseo (1), sin importar el momento del días, y
cargarla en brazos o sobre la espalda, sin dudarlo, cuando la dama estuviera
cansada. Esos y otros tantos gestos trascienden al paso del tiempo.
(1). Lo más básico e ideal para empezar el
noviazgo.
68.
Trueque.
El sistema de flujo e intercambio de
servicios y bienes como forma de comercio y relaciones mercantiles entre dos o
más personas, con patrones de reciprocidad, al que se conoce como “trueque”. No
constituye en este caso, en la sociedad de las hadas, una consecuencia directa
o indirecta de tal o cual descontento social y crisis económica, los cuales son
inexistentes para estas sociedades, o necesidades surgidas a través de esos
descontentos y malestares, sino de un postulado que comparten no menos de las
dos terceras partes de las hadas en todo el mundo, sobre el hecho de que el
truque puede ser un magnífico complemento del dinero feérico, los “soles”, algo
que contribuye a la conservación de uno de los aspectos más antiguos de su
acervo cultural. En la Ciudad Del Sol y otros lugares habitados del país, los
empleados y propietarios aceptan ese sistema en detrimento parcial de los
soles, y la población adepta al trueque para uno o más viene y servicios, a
nivel país, por poco no llega, se estima, al veinticinco por ciento.
Surgido a la par del comercio mismo, el
trueque permaneció incólume a cada uno de los cambios (siempre graduales) en la
economía, las relaciones comerciales, el mercado y la industria, y perdurando
hasta la actualidad con muy pocos cambios respecto del modelo original. Hoy
día, existen reuniones en sesenta puntos diferentes de la capital y otros mil
novecientos fuera de ella, pero en lugar de clubes u otros espacios cerrados se
llevan a cabo al aire libre en parques y plazas particularmente grandes,
recurriendo a un sistema de créditos que representa los valores económicos, y
que da cuenta de las unidades que se asignan a cada bien o servicio. Incluso el
Consejo HE (Hacienda y Economía) autorizó a unos pocos comerciantes, a petición
de estos, a aceptar el trueque en libre competencia con los soles en cinco
rubros del comercio: artesanías y objetos decorativos, textiles, jotas, calzado
y vidrio.
69. Los
caminos ce circunvalación.
En el reino de Insulandia, los poseen unos
trescientos cincuenta lugares habitados, incluida la capital. Son caminos
adoquinados de ocho metros y tres cuartos de ancho que conforman el perímetro
de aquellos lugares, con numerosos empalmes y desvíos, puentes para el tránsito
de transportes y peatones y túneles para el mismo movimiento. Su
infraestructura y condiciones operativas son de la misma (excelente) calidad
que las principales rutas reales y regionales.
70.
Canales aliviadores.
Su existencia es una gran solución de la
ingeniería y la arquitectura que permite desviar el agua de las lluvias, gran
parte de ella, y aprovecharla para, por ejemplo, el riego en las cosechas. Están
presentes en numerosos parajes, caseríos, aldeas y ciudades más o menos densos;
y son redes locales cuya extensión depende de la superficie, la población y la
densidad demográfica. Esos canales se benefician también con los cursos de agua
más cercanos, y algunos están conectados entre si mediante serpenteantes
acueductos que corren bajo tierra, de modo que incluso con ellos el suministro
de agua sea permanente. En Insulandia conjuntan una extensión de más de ciento
noventa mil kilómetros, que para fines de este año o inicios del próximo,
confían los expertos del Consejo IO, va a llegar a doscientos treinta mil, con
la reapertura, posterior a las reformas, de treinta mil kilómetros de conductos
y tuberías, hoy sin actividad, y la inauguración de otros diez mil. Esas obras
son a su vez parte de un paquete mayor destinado a atenuar los efectos de
eventuales catástrofes naturales.
71. Las
consultas populares.
Cuando algún proyecto que decide encarar la
Casa Real, el Consejo u otras áreas del poder político es demasiado complejo
desde el punto de vista de la organización, el presupuesto, la logística o la
ejecución, siempre buscan el consenso de los individuos (el “pueblo”) a quienes
vaya a beneficiar y servir dicho proyecto, conscientes de que la opinión
popular resulta útil para optimizar todos los recursos de que disponen.
72. La
banda sinfónica y el coro de cantores.
Asumen una parte activa e importante en cada
festividad y celebración en Insulandia (cada país posee su propia banda y un
coro), interpretando temas y canciones que se pueden enmarcar dentro dl rubro
de las tradicionales o folclóricas, las clásicas y las patrióticas, muchas de
las cuales, por no decir todas, ya llevan décadas, cuando no siglos
(¿milenios?), de existencia.
73. Las
sociedades cooperativas.
Como en aquellas civilizaciones humanas de
las cuales tomaron y asimilaron la idea, de las que vinieron, estuvieron y se
fueron, las del mundo de las hadas tienen como finalidad principal la
distribución entre sus componentes de los beneficios que resultan de la no
existencia de un intermediario o más. Varios de los locales comerciales en la
capital insular fuera de ella son sociedades cooperativas (1), en las que los
dueños y empleados son las mismas personas. Muchas de esas sociedades son a su
vez grupos familiares que como mínimo tienen cuatro o cinco componentes.
(1). El bar “El Tráfico”, en el barrio
Barraca Sola, es uno de los ejemplos más conocidos.
74. El
colectivismo
Es un concepto que para los seres feéricos
aplica exclusivamente a las granjas y otros establecimientos afines en las
aldeas, caseríos y parajes. Para las hadas no obedece a causas ni decisiones políticas
más o menos justas ni a ninguna forma de totalitarismo, sino por propia y
voluntaria decisión de los hombres y mujeres que hoy obtienen los beneficios de
esos establecimientos.
75. Los
cenotafios.
Están regados por todo el país, incluido por
supuesto el principal de todos sus poblados, en el que hay unos doscientos. Son
monumentos en homenaje a las “hadas próceres”, aquellas que en su momento hubieron
de destacar y sobresalir por uno o más méritos y actos heroicos, y por sucesos
concretos de su historia. El histórico Primer Encuentro entre las dos razas de
seres feéricos, el evento por demás trascendental, que determinara un nuevo
conteo en la cronología, tiene por supuesto un cenotafio propio, instalado
junto al reloj de péndulo en la plaza central, en el barrio homónimo de la
Ciudad Del Sol.
Continúa…
--- CLAUDIO ---
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