jueves, 9 de noviembre de 2017

6.8) Aspectos comunes, 061-075



La quinta página indicaba los siguientes ítems.


61. Cercos perimetrales.

Dispuestos para proteger y asegurar el desarrollo y crecimiento, de ambos lo suficiente, de las especies vegetales (generalmente árboles, arbustos y florales)  recién plantados. Aun sin existir los actos vandálicos (nunca lo hicieron) en la sociedad de las hadas, esos cercos, la mayoría con varillas de madera, son necesarios para evitar que resulten, por ejemplo, golpeados por un animal terrestre en veloz carrera o algún que otro desastre y, como consecuencia, sean arrancadas las especies de su emplazamiento.

62. Vendedores ambulantes.

Están en movimiento durante diez u once horas diarias cada día hábil, desde las ocho horas en punto, en cada lugar habitado del suelo insular (es lo mismo en todo el mundo), y siempre están cargados de trabajo. Representan la mejor de las opciones para las viviendas solitarias y aquellos caseríos y parajes que, a consecuencia de su escasa población, carecen de comercios, aun de aquellos que, como los del sector alimenticio, proveen los elementos de la canasta básica. Entre la oferta que llevan estos vendedores “puerta a puerta”, quizás los principales sean las velas y sahumerios, el carbón vegetal, unos pocos productos cerealeros, el pan, las flores, comida para animales, artesanías hechas con productos naturales, productos lácteos sólidos, leche, alimento no perecedero, cigarrillos, semillas y golosinas. Se estima que los vendedores ambulantes pueden llegar a recaudar unos novecientos soles cada día de trabajo, unos dieciocho mil al mes.

63. El “fiado”

Siempre vigente a la hora de adquirir un determinado producto o bien, de primera necesidad o no, algo que pone en evidencia y de manifiesto la importancia y el enorme valor que as hadas dan a la palabra. De esa forma es posible encontrar algunos comercios, dentro y fuera de los mercados centrales, en los que los dependientes dejan constancia escrita el nombre de los compradores cuyas deudas pueden sobrepasar tranquilamente, en algunos casos, los mil soles, que puntualmente pagan durante los primeros tres o cuatro días de cada mes. El fiado es  para las hadas tan antiguo como el comercio mismo, habiendo surgido miles de años atrás, incluso antes del Primer Encuentro, como una de las muchas de mostraciones de confianza por parte de aquellos primeros mercaderes que se hubieron de establecer en los poblados primigenios.

64. Los astros.

Como las sociedades humanas antiguas, la importancia que otorgan las hadas a las posiciones y movimientos de la Luna, el Sol, los cometas, estrellas y cuanto astro y cuerpo celeste hubiese en el firmamento. En su momento fue de gran ayuda para confeccionar el calendario antiguo que había sido asimilado por otras especies elementales, y hoy, como ayer, les ayudan a orientarse en los viajes largos por agua, para la navegación  (principalmente por océanos y mares), y por aire; para conocer con una exactitud casi total cuando dar inicio a la temporada de una determinada cosecha e incluso para predecir algunas catástrofes naturales (algo para lo que también se valen de su instinto), entre otras aplicaciones. A ese respecto, para los estudios e investigaciones en materia de astronomía, es que cada uno de los países tiene observatorios con la tecnología y equipos de punta.

65. Caminos que corren por dentro de cerros, montes y montañas.

La segunda cordillera más extensa del mundo  segmenta en dos mitades a la región del Este (Los Islotes del Lago del Cielo) y el único quinteto de pasos naturales que conectaba las dos partes estaba bastante distanciado entre si. Transportar cualquier mercancía y otras cargas había sido un gran problema económico, logístico y de organización, de modo que recurrieron a varias soluciones alternas, y una de ellas fue construir un camino de ocho mil quinientos veintinueve metros de extensión en línea recta por trece de circunferencia, por dentro de una enorme montaña de seis kilómetros y cuarto de altura por siete punto cuatro de base.  Esta grandiosa obra de ingeniería, desarrollada a lo largo de cinco años, demandó la intervención de un total de dos mil trescientos veinticinco operarios, principalmente del Consejo IO, y la inversión de dos mil setecientos noventa millones de soles. Esa obra, cuyo nombre es “Camino del Pico Seis” (porque las montañas tienen un número en esa cordillera), es hoy uno de los orgullos del reino insular.

66. Transporte acuático.

El uso de góndolas, canoas y barcazas ligeras, a veces también balsas y goletas, para mover mercancías, provisiones y suministros, sin tener en cuenta la distancia a recorrer, por cursos de agua menores tales como canales de navegación naturales, arroyos y riachos. Son muy útiles para el acarreo hasta los muelles locales y los pueblos costeros.

67. La atención masculina para con las mujeres.

Gestos galantes y caballeros de los más variados, en calidad y cantidad, por parte de los hombres. Entre los más habituales, y tal vez los más antiguos, están el cederle el paso a una mujer al entrar a o salir de algún lugar, arrimarle una silla alrededor de la mesa, disponer de una prenda de vestir propia sobre una superficie en malas condiciones, ayudarla a subir o bajar de un carruaje, acompañarlas hasta su casa una vez que concluye algún paseo (1), sin importar el momento del días, y cargarla en brazos o sobre la espalda, sin dudarlo, cuando la dama estuviera cansada. Esos y otros tantos gestos trascienden al paso del tiempo.

(1). Lo más básico e ideal para empezar el noviazgo.

68. Trueque.

El sistema de flujo e intercambio de servicios y bienes como forma de comercio y relaciones mercantiles entre dos o más personas, con patrones de reciprocidad, al que se conoce como “trueque”. No constituye en este caso, en la sociedad de las hadas, una consecuencia directa o indirecta de tal o cual descontento social y crisis económica, los cuales son inexistentes para estas sociedades, o necesidades surgidas a través de esos descontentos y malestares, sino de un postulado que comparten no menos de las dos terceras partes de las hadas en todo el mundo, sobre el hecho de que el truque puede ser un magnífico complemento del dinero feérico, los “soles”, algo que contribuye a la conservación de uno de los aspectos más antiguos de su acervo cultural. En la Ciudad Del Sol y otros lugares habitados del país, los empleados y propietarios aceptan ese sistema en detrimento parcial de los soles, y la población adepta al trueque para uno o más viene y servicios, a nivel país, por poco no llega, se estima, al veinticinco por ciento.

Surgido a la par del comercio mismo, el trueque permaneció incólume a cada uno de los cambios (siempre graduales) en la economía, las relaciones comerciales, el mercado y la industria, y perdurando hasta la actualidad con muy pocos cambios respecto del modelo original. Hoy día, existen reuniones en sesenta puntos diferentes de la capital y otros mil novecientos fuera de ella, pero en lugar de clubes u otros espacios cerrados se llevan a cabo al aire libre en parques y plazas particularmente grandes, recurriendo a un sistema de créditos que representa los valores económicos, y que da cuenta de las unidades que se asignan a cada bien o servicio. Incluso el Consejo HE (Hacienda y Economía) autorizó a unos pocos comerciantes, a petición de estos, a aceptar el trueque en libre competencia con los soles en cinco rubros del comercio: artesanías y objetos decorativos, textiles, jotas, calzado y vidrio.

69. Los caminos ce circunvalación.

En el reino de Insulandia, los poseen unos trescientos cincuenta lugares habitados, incluida la capital. Son caminos adoquinados de ocho metros y tres cuartos de ancho que conforman el perímetro de aquellos lugares, con numerosos empalmes y desvíos, puentes para el tránsito de transportes y peatones y túneles para el mismo movimiento. Su infraestructura y condiciones operativas son de la misma (excelente) calidad que las principales rutas reales y regionales.

70. Canales aliviadores.

Su existencia es una gran solución de la ingeniería y la arquitectura que permite desviar el agua de las lluvias, gran parte de ella, y aprovecharla para, por ejemplo, el riego en las cosechas. Están presentes en numerosos parajes, caseríos, aldeas y ciudades más o menos densos; y son redes locales cuya extensión depende de la superficie, la población y la densidad demográfica. Esos canales se benefician también con los cursos de agua más cercanos, y algunos están conectados entre si mediante serpenteantes acueductos que corren bajo tierra, de modo que incluso con ellos el suministro de agua sea permanente. En Insulandia conjuntan una extensión de más de ciento noventa mil kilómetros, que para fines de este año o inicios del próximo, confían los expertos del Consejo IO, va a llegar a doscientos treinta mil, con la reapertura, posterior a las reformas, de treinta mil kilómetros de conductos y tuberías, hoy sin actividad, y la inauguración de otros diez mil. Esas obras son a su vez parte de un paquete mayor destinado a atenuar los efectos de eventuales catástrofes naturales.

71. Las consultas populares.

Cuando algún proyecto que decide encarar la Casa Real, el Consejo u otras áreas del poder político es demasiado complejo desde el punto de vista de la organización, el presupuesto, la logística o la ejecución, siempre buscan el consenso de los individuos (el “pueblo”) a quienes vaya a beneficiar y servir dicho proyecto, conscientes de que la opinión popular resulta útil para optimizar todos los recursos de que disponen.

72. La banda sinfónica y el coro de cantores.

Asumen una parte activa e importante en cada festividad y celebración en Insulandia (cada país posee su propia banda y un coro), interpretando temas y canciones que se pueden enmarcar dentro dl rubro de las tradicionales o folclóricas, las clásicas y las patrióticas, muchas de las cuales, por no decir todas, ya llevan décadas, cuando no siglos (¿milenios?), de existencia.

73. Las sociedades cooperativas.

Como en aquellas civilizaciones humanas de las cuales tomaron y asimilaron la idea, de las que vinieron, estuvieron y se fueron, las del mundo de las hadas tienen como finalidad principal la distribución entre sus componentes de los beneficios que resultan de la no existencia de un intermediario o más.  Varios de los locales comerciales en la capital insular fuera de ella son sociedades cooperativas (1), en las que los dueños y empleados son las mismas personas. Muchas de esas sociedades son a su vez grupos familiares que como mínimo tienen cuatro o cinco componentes.

(1). El bar “El Tráfico”, en el barrio Barraca Sola, es uno de los ejemplos más conocidos.

74. El colectivismo

Es un concepto que para los seres feéricos aplica exclusivamente a las granjas y otros establecimientos afines en las aldeas, caseríos y parajes. Para las hadas no obedece a causas ni decisiones políticas más o menos justas ni a ninguna forma de totalitarismo, sino por propia y voluntaria decisión de los hombres y mujeres que hoy obtienen los beneficios de esos establecimientos.

75. Los cenotafios.

Están regados por todo el país, incluido por supuesto el principal de todos sus poblados, en el que hay unos doscientos. Son monumentos en homenaje a las “hadas próceres”, aquellas que en su momento hubieron de destacar y sobresalir por uno o más méritos y actos heroicos, y por sucesos concretos de su historia. El histórico Primer Encuentro entre las dos razas de seres feéricos, el evento por demás trascendental, que determinara un nuevo conteo en la cronología, tiene por supuesto un cenotafio propio, instalado junto al reloj de péndulo en la plaza central, en el barrio homónimo de la Ciudad Del Sol.



Continúa…



--- CLAUDIO ---

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