De una época en la que el conductor cortaba
el boleto en las máquinas expendedoras clásicas.
Desafortunadamente, yo no tuve el honor, porque eso fue (apenas una exageración
mínima, para ser franco), de vivirla y disfrutarla, de ver como la ausencia de
la tecnología no imponía la “ley del menor esfuerzo”. No se como explicarlo con
exactitud, pero se que esa época, este uso en particular, el de las
expendedoras y boletos antiguos, fue
algo grande: un testimonio del pasado perdido para siempre, destinado a
permanecer en la memoria de la gante. Tan solo viví el ocaso de ella, cuando
empezaron a llegar las nuevas tecnologías al transporte automotor.
Hoy no queda absolutamente nada de eso, en la
práctica cotidiana. Hace poco se decidió que el único medio de pago para los colectivos,
también para otros transportes públicos (trenes, subterráneos…) fuera la
tarjeta SUBE, que en su momento se había concebido como una manera para suplir
la falta de monedas. Simplemente se apoya la tarjeta en un lector y listo. ¡Que
sencillo y aburrido se volvió!, ¿no lo creen?. Yo extraño mucho la época en que
era el colectivero el que daba al pasajero el boleto de papel. ¿Por qué es así,
si yo viví nada más que el ocaso?. La verdad, no tengo idea. Supongo que se
debe a que soy un nostálgico sin cura, a que cada día que pasa me voy
convenciendo más y más que las costumbres, usos y modos de ayer, la mayoría al
menos, fueron mejores a cualquiera que
pueda existir hoy. Como ya lo expuse en
otros artículos, es triste saber y ver como lo tradicional va perdiendo terreno
ante este avance imparable de la tecnología. Los boletos viejos de colectivo
representan para mi uno de los mejores ejemplos de aquello. Hoy, son solo un
recuerdo, más bello para algunas personas y menos para otras, que incluso no es
visto como se debía: como algo grande, desde el punto de vista de lo emocional
y los recuerdos.
No soy ningún pelotudo, se que esa época no
va a volver, pero tenemos la capacidad de hacer que su recuerdo no desaparezca,
gracias a, por ejemplo, los grupos que existen en las redes sociales y sitios
en la red que se dedican justamente a evocar estos períodos de antaño, personas
que se agrupan para intercambiar conocimientos y comentar vivencias y
experiencias.
De nosotros depende.
--- CLAUDIO ---
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